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Concierto Político.

  • 30 ago 2019
  • 4 min de lectura

Por Bibiano Moreno Montes de Oc

El monstruo está vivo. A María Elena Adriana Ruiz Visfocri, que aspira a presidir la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en Colima, no le valió tener el aval del partido con la mayoría en la 59 Legislatura local este jueves 29, pues dos veces la batearon al rancho de amlo, es decir, por más que se intentó, no pudo alcanzar la meta de los 17 votos que necesitaba para poder adueñarse de la anhelada posición. Así, las dos veces que lo intentaron, la mujer se quedó en el umbral con los piteros 16 votos que no le alcanzaron para nada.

La abogada de marras no requiere de mayor presentación: de forma más que descarada y sin pudor alguno trató de robarse el triunfo de Gustavo Vázquez Montes, a la sazón gobernador electo de Colima, durante una tormentosa sesión pública que se llevó a cabo afuera de la antigua sede del Tribunal Electoral del Estado, del que ella logró ser la presidenta por una jugada en la que Arnoldo Vizcaíno Rodríguez, dirigente estatal perredista y algo más que amigo de ella, logró meterle un gol al entonces gobernador, Carlos de la Madrid Virgen.

No hay duda que la mujer es hábil, amén de codiciosa. Con suma facilidad manejó a sus dos compañeros magistrados (en ese tiempo eran tres), ya para entonces muy viejos y sin los ánimos y la vitalidad de tiempos idos. Ella era joven, dinámica y sumamente ambiciosa, por lo que no pasó mucho tiempo ara que se hiciera de la presidencia del TEE. De ahí a su intento de robo de la gubernatura ganada a toda ley por Gustavo, sólo medió un paso, siempre con el apoyo incondicional de Arnoldo Vizcaíno.

Al haber sido en temporada navideña cuando la Ruiz Visfocri intentó el albazo al gobierno estatal, la mujer se ganó de inmediato el apodo de La Grinch, la versión femenina del personaje del Doctor Seuss (El Grinch), que quería robarle a los niños la Navidad. Un poco en la línea de Scrogge, el personaje de Dickens que odiaba las festividades navideñas, la Ruiz Visfocri trató de ir más allá y robarle a los colimenses, además de amargarles la existencia, esa Navidad en la que le quiso dar la gubernatura a otro.

Por fortuna, la Ruiz Visfocri no pudo llevar a cabo su plan de favorecer al entonces candidato del PAN, Toñito Morales de la Peña, y finalmente fue echada a patadas de la presidencia del TEE. En adelante, en cuanto cargo público se encuentra vacante, ahí está la Ruiz Visfocri para ver si se lo dan, con la peregrina idea de que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error. Así, ha entrado al IEE, al INE y ha tratado de quedar al frente de más cargos, pero generalmente se ha topado siempre con pared.

Hoy, por lo que se vio en el Congreso local, parece que no fue la excepción, esta vez por cortesía de la bancada de Morena, que no pudo sacar adelante su nombramiento, pese a tener la mayoría y el control del Poder Legislativo, por lo que fue regresado a comisiones. Pero está claro que la centavera Ruiz Visfocri no ha cesado en sus relaciones: fue perredista, fue panista y ahora es morenaca; al menos, digo, porque de Morena es de donde salió la mayor parte de los votos que, empero, resultaron insuficientes.

Es curioso que de la primera votación a la segunda algunos diputados hayan modificado su voto respecto a las otras dos candidatas integrantes de la terna, pero la de la Ruiz Visfocri se mantuviera igual: 16 sufragios, insuficientes para que alcanzara la mayoría calificada, que son los dos tercios. Como son 25 diputados, eran necesarios 17 para que alcanzara la mayoría calificada; sin embargo, con sus 16, nomás no pasó.

La terna que se propuso al Congreso local para sacar de ahí a la presidenta de la CEDH está integrada por las otras dos profesionistas, aparte de la Ruiz Visfocri: Alma Guadalupe Gómez Gaitán y Neyma Berenice Hernández Medina. Aunque no son muy conocidas, cualquiera de las dos sería una mejor presidenta de la CEDH, pues la que intentó robarle el triunfo a Gustavo Vázquez es la malvada que no merece la confianza de nadie. Vamos: a la Ruiz Visfocri yo no le confiaría ni siquiera un saco lleno de alacranes. Pero, atención, el monstruo sigue vivo y aún puede hacer mucho daño.

*****

Se requiere de mucho cinismo, descaro y desfachatez total, para salir a declarar una frase que a la diputada federal Claudia Yáñez Centeno y Cabrera la pinta de cuerpo entero. Dijo ante Carlos El Loco Valdés Ramírez, el vejete propietario de El Noticiero: “Trabajo mata grilla”. Sólo el empresario del periodismo, que cada día desvaría más por su avanzada senilidad, se puede tragar semejante embuste de una politiquilla que lo que menos ha hecho es trabajar en su vida.

En la contienda del 2018 nunca hizo campaña. Algunas veces se reunía en el mismo café al que yo suelo asistir cotidianamente, pero por fortuna en horarios diferentes, de tal suerte que nunca me topé con ella. Ahí hacía campaña la muy cínica mujer, cuando había otras candidatas que realmente trabajaron y merecían mucho más haber ganado el cargo que hoy ostenta. En fin: el caso es que la holgazana, grilla e inútil Claudia Yáñez nos sale ahora con el cuento de que se dedica a trabajar y no a hacer grilla.

Si andar de servil y obsequiosa con el director de la API, Héctor Mora Gómez, es trabajar, pues vaya que sí debe ser mucho trabajo, pues no hay día en que no esté con ese sujeto para que le lance algunas limosnas. Al final de cuentas, si Claudia Yáñez Centeno asegura ser trabajadora, no le está haciendo ningún favor a nadie: para eso le pagan –y muy bien— como diputada federal, un cargo que no le correspondía por ni siquiera haber hecho campaña. ¡Y no faltan los abyectos que la candidatean como candidata a gobernadora!

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