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Candidato de Morena Jaime Bonilla cuestionado.Sin popularidad y política.

  • 24 mar 2019
  • 3 min de lectura

El oportunista Jaime Bonilla Valdez, huye de los periodistas, no responde cuestionamientos y mucho menos hace propuestas de gobierno, de carácter político o social. Se trata pues, de un empresario, emprendedor de negocios, comprador de posiciones políticas, y explotador de trabajadores, a muchos de los cuales dejó en sus inicios de empresario maquilador, con secuelas de salud que a la fecha aún padecen.

Bonilla Valdez se ha caracterizado por ser un empresario, comerciante-comprador de mano de obra barata, aprovechando la necesidad de la clase trabajadora y los salarios incompletos – casi-casi de miseria – que se han pagado de este lado de la frontera.

Este candidato de MORENA, es un tipo disfrazado de emprendedor, diligente y “listo, entre comillas,” que por sus ambiciones personales, está destinado a ser el primer revés político del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, por el escaso conocimiento político que tiene de nuestro país, su nula capacidad para formular soluciones a los diversos asuntos políticos y laborales de la región y la escasa comprensión política-laboral de la zona.

Bonilla Valdez no tiene ni la mas leve idea de lo que se debe hacer, en los renglones primarios de la actividad económica y social, para combatir con éxito, la delincuencia desatada que en la actualidad sufre Baja California y particularmente Tijuana.

Este aprendiz de político – comprador de posiciones políticas, aquí y en California –, piensa como Vicente Fox en su momento, quien consideraba que la solución al levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, lo iba a poder resolver en “15 minutos” y es un movimiento que no ha tenido solución y que los gobiernos del neoliberalismo, no han resuelto en los mas de los 18 años transcurridos, ni el propio gobierno ha respetado los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, Chiapas, firmados en 1996, que en ese entonces, figuraba como el primer paso, para modificar la Constitución General de la República y reconocer los Derechos y la autonomía de los pueblos indígenas de México, para atender las justas demandas, de justicia e igualdad.

Menos sabe – Bonilla Valdez – de los problemas laborales y la justa remuneración por la que han luchado los Jornaleros de San Quintín, y mucho menos, conoce de los problemas de salud de los marginados, de la carencia de espacios para la atención del Seguro Popular o los asuntos de migración y turismo de Baja California. Aunque él, personalmente, sea un turista permanente, en donde quiera que se presente.

Se intuye – sin embargo – que Bonilla Valdez tiene en mente la experiencia que vivió de cerca, con un gobernador del Estado, quien por sus generosos donativos, le concedía especial atención, y resolvía los asuntos que se le presentaban, con “el carpetazo”, al estilo del Presidente Adolfo Ruiz Cortinez, quien prometia solucionar los problemas que se le presentaban, “metiendo los expedientes” en los cajones de su escritorio, solo para aparentar soluciones, abandonando los asuntos, “para que se solucionaran, con el tiempo, solos”.

De permitirse que Bonilla Valdez llegue a la Gubernatura de Baja California, se pronostíca, no un estancamiento político, económico y social, sino un retroceso rotundo en todas las actividades de mayor importancia en el Estado.

Por cierto, El Delegado de MORENA en Baja California Leonel Godoy Rangel, debe retornar al lugar de donde vino. Aquí, solo ha venido a imponer su voluntad y a propiciar una horrible, horrenda derrota al Movimiento de Regeneracion Nacional, al que, indudablemente, está traicionando.

 
 
 

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